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Disminuyendo el abuso de drogas y el número de suicidios en los jóvenes chilenos.

     Chile ha avanzado en los últimos años en muchas áreas, tanto así que es miembro de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) que reúne a 34 de los países más ricos del planeta. Sin embargo, en la actualidad la sociedad chilena se enfrenta a un gran desafío. Ayudar a los niños, niñas y jóvenes que están:

1. Sufriendo de depresión y ansiedad, 

2. Abusando del alcohol y de las drogas, 

3. Provocando su propia muerte.

En una investigación en la que participaron 24 países, Chile lidera los problemas de salud mental entre los niños de edad preescolar. “La prevalencia de trastornos como ansiedad, depresión y conductas agresivas en muchos casos duplica a la que se observa a nivel global y puede llegar hasta al 20% o 25%”, explica Felipe Lecannier, psicólogo experto en infancia e investigador de la U. de Santiago.

El profesional participó en el estudio que incluyó a países europeos, asiáticos, americanos y de Oceanía, y que está considerado como el más grande en salud mental en niños hasta seis años.

En la investigación -con datos de más de 19 mil niños preescolares, entre ellos 400 chilenos-, se observó que mientras la prevalencia de problemas externalizantes -como déficit atencional, hiperactividad o agresividad- a nivel general llega a cerca del 15%, en el país afecta hasta el 25% de los niños.

En tanto, los llamados problemas internalizantes -como ansiedad y depresión- afectan a alrededor del 12 a 16% de los menores chilenos, mientras que a nivel global el porcentaje no supera el 5%, según cuenta Lecannier.

     En relación al abuso de alcohol y drogas, El Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol, Senda, registró un aumento de un 11% de casos de consumo problemático de alcohol y drogas en la población infanto-adolescente en Chile entre 2015 y 2016. En tanto, en la población adolescente también presentó un aumento, cifrado en 3,3% en igual período.

En el estudio de la Unicef, los niños del mundo desarrollado, del año 2017. Se analizan los últimos índices de suicidio adolescente disponibles del año 2012. Chile tiene un índice de suicidios de jóvenes entre 15 y 19 años de 10,3 por cada 100.000 habitantes, menor a los 14 por cada 100.000 habitantes del año 2009, pero por encima del promedio de 6,1 de los 37 países estudiados. Sólo Finlandia 11,3, Lituania 13,3 y Nueva Zelandia con 15,6 superan a Chile en este indicador.

     Las causas de estos problemas son multifactoriales. Sin embargo, especialistas comienzan a resaltar algunas razones. La doctora Mónica Kimelman, psiquiatra infantil del Hospital Barros Luco y directora del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental Sur de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, señala que el vínculo entre padres e hijos también tiene un impacto en la salud mental de estos últimos. Un estudio realizado por Kimelman y Lecannier, con niños de dos años, mostró que entre el 9% y 11% de los menores presentaban un apego desorganizado, ambivalente o evitativo. “Estos tres tipos de apego se correlacionan con trastornos de salud mental y sicopatología, desde la infancia a la edad adulta”, precisa la psiquiatra. La violencia al interior del hogar -el 71% de los niños chilenos ha sufrido algún tipo de violencia, según datos de Unicef- tiene su impacto en la salud mental infantil, al igual que la sobre-exigencia en la crianza.

     La doctora Ana María Briceño, psiquiatra infanto-juvenil de la Clínica Alemana advierte sobre otro factor al que muchas veces los padres no le ponen atención: las nuevas tecnologías.”Nos toca ver niños pequeños que pasan varias horas al día frente a una pantalla, y se sabe que ese tiempo no favorece su desarrollo mental. Lo que necesitan es la mayor interacción y estímulo posible; por eso se recomienda evitar pantallas antes de los dos años y reducir al mínimo su uso antes de los cinco años”.

     La socióloga Paola Valencia-Recabarren publica en el boletín del observatorio chileno de drogas un estudio sobre la relación entre el involucramiento parental y el consumo de drogas en escolares en Chile. El estudio establece que  el rol de los padres con sus hijos puede llegar a ser un factor determinante ante la posibilidad de consumo de drogas. Mientras mayor sea el involucramiento parental, la comunicación, contención, control y normas que estos les entreguen a sus hijos a temprana edad, mayor será la capacidad de autocuidado que ellos desarrollen. Esto permite fomentar actitudes responsables, reforzar la autoestima y el control ante la influencia de los pares, que durante la adolescencia puede ser decisiva en la adopción de conductas de riesgo.

Flora de la Barra con más de 30 años de experiencia  como psiquiatra infanto-juvenil en la clínica Las Condes pone énfasis en la atención que ponen los padres en sus hijos y el tiempo que les dan. Además cuenta una historia, se ha viralizado la forma en que Islandia logro terminar con el abuso de drogas. Se propusieron darles una hora de calidad al día a los niños diariamente. Sin distractores, sólo escuchándolos, con atención, lejos del celular y poniendo atención en sus gestos y conversaciones.

     Sobre el suicidio adolescente, a juicio de la siquiatra Virginia Boehme, especialista en adolescentes, en Chile no sucede que los jóvenes se sientan escuchados y acompañados.  Aunque suene trivial— estos son puntos claves para apoyar el tránsito de los jóvenes a la adultez. Esta situación les genera ansiedad, miedo, angustia y rabia que exteriorizan en adicciones o bullying hacia los compañeros. 

“Por otro lado, está la cultura del narcisismo, del éxito. Un contexto donde no cumplir o fracasar puede constituir un problema tan grave que los hace pensar en desaparecer. No sabemos traducir ni leer las múltiples señales que nos entregan los niños. Estamos demasiado ocupados en nuestros mundos, en nuestro trabajo. Tenemos que ver a los hijos con las reales deficiencias que no hemos sabido corregir o ayudar a superar”, recalca la experta.

     El patrón que conseguimos en el aumento de enfermedades mentales, abuso de alcohol y drogas y aumento del índice de suicidios es una falta de conexión saludable del individuo con las personas importantes de su entorno.  Johann Hari es su libro “Chasingthescream”, Persiguiendo el grito traducido al español,  pone en tela de juicio todo lo que conocemos en relación a la adicción a las drogas, y resume magistralmente lo que se debe hacer en una sola frase: “Lo opuesto a la adicción no es la sobriedad, lo opuesto a la adicción es la conexión”.

 

     Esta falta de una conexión con las personas importantes de carne y hueso de nuestras vidas está en el centro de la depresión y ansiedad que está llevando a número cada vez más grande de niños, niñas y jóvenes chilenos a la autodestrucción. Es imperativo que busquemos maneras divertidas de conectarnos, y es allí donde el juego tiene un valor de marca mayor. Te invitamos a leer el artículo sobre cómo el juego entre padres e hijos puede cambiar el mundo. Si te ha gustado éste artículo y quieres saber más sobre el tema, no dudes en hacérnoslo saber con un comentario.

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